
Hola mi peque:
Quisiera contarte lo especial que ha sido para mi, y para todos, este gran día. Ya sé que no hace falta que yo te lo cuente porque desde tu ventanal estarás muy atento y te enterarás de todo, pero así también se lo contamos a mucha gente que no lo sabe.
Hoy incluso me he animado a arreglarme un poquito, sólo tú sabes el tiempo que hace desde la última vez. Y me he puesto una blusa de color rosa, tu color preferido. Hoy ha sido un buen día…
Hoy he visto brillar el sol como nunca y sentí su calorcito. Hoy me he sentido tan a gusto….que sólo sólo me faltabas tú, sin embargo, hoy escuché tu corazón y sé que ahí estarás siempre, esperándome.

Tenemos la suerte de contar con esa gran familia, con esos grandes amigos que están siempre ahí y hemos ido al Monte de San Pedro a plantar un árbol. Un árbol para ti, mi vida. Me lo imagino como una escalerita hacia el cielo. Ese árbol significa mucho, significa amor, significa tu recuerdo…Lo abonaremos con nuestro amor y cariño y lo regaremos con alguna que otra lágrima. Sabes que no puede ser de otra manera.

Me he sentido tan arropada entre tanta gente, estaban tus amigos que nunca te olvidan(¿has visto que artistas con la pala?), estaban tus tíos, tus abuelos, tus primos, nuestra familia, los amigos de toda la vida, los nuevos… Son todos tan especiales. No había nadie extraño y eso me alegró mucho, hace que me sienta muy orgullosa de vivir en esta ciudad. Me he sentido respetada. Muchas gracias, de todo corazón. A todos.
Sólo me queda desear que ese árbol crezca feliz junto al mar, que nadie le perturbe, que haga buena sombra y que pronto eche raíces, profundas, como el amor que todos te tenemos a ti. Que nadie olvide que en esta ciudad maravillosa hubo una vez un niño llamado Diego, que era la alegría de los suyos y que a pesar de no estar presente, lo seguimos queriendo.
Gracias a todos, especialmente a Nano, por tener esta idea que me ha hecho tan feliz y al resto porque sé, que todos habéis puesto lo mejor de todo vosotros,vuestro tiempo y vuestro cariño.
Para los que no hayáis podido venir, os dejo el texto que se leyó mientras los niños echaban tierra como expertos jardineros. Tuvimos la suerte de que nuevamente Laura nos embelesara con su violín mientras un montón de globos rosas volaban hacia el cielo.

Un beso mi vida, te quiero tanto tanto……
Un besiño para el cielo.
Un árbol para Diego
Hoy todos estamos aquí por Diego.
Porque un día, él desapareció físicamente para su familia, pero ese mismo día, se nos presentó al resto, porque como dijo Tagore: “Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando”. Y su corazón habló tan alto y tan fuerte que fuimos muchos los que la oímos y originó una oleada de solidaridad y apoyo moral que hoy se simboliza aquí en forma de árbol. Un árbol que servirá como recuerdo perenne de las risas de un niño.
<<< unos minutos para plantar el árbol>>
Hace muchos años, la familia Norton dejó Detroit para construir un hogar en Nebraska.
Eran unos entusiastas de la naturaleza, y al llegar a la tierra vacía y seca, decidieron plantar árboles para preservar el suelo y conseguir leña para el invierno. Su idea fue tan bien acogida, que consiguieron que en 1.872, se crease el Día del Árbol.
Y la casualidad hizo que ese día fuese un diez de abril.
Y llevamos un tiempo viendo las múltiples casualidades de esta vida; parece que hay un duende que nos guía ¿verdad? Son muchas coincidencias de días, de horas, de colas de dragón, de muñecos en un escaparate.
Entonces, quizás no es casualidad que hoy, un grupo de gente que no se conocía de nada, haya dado un paso para convertirse en amigos, en una gran familia con una causa común: conseguir que el recuerdo de Diego forme parte de nuestra historia.
Decía Unamuno que “con la madera de nuestros recuerdos armamos nuestras esperanzas”; ahora ya tenemos la madera y la familia, juntos podemos construir la esperanza, sin lugar a dudas.



















